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¿Que paso con Somos Perú?, ¿Qué paso con Alberto Andrade?, ¿Qué paso con Eduardo Carhuaricra?

Preguntas puntuales, que toda persona se habrá hecho en su momento. Alguna vez se avizoraron las soluciones de nuestro país con un partido del centro – derecha, que empezó como un grupo político netamente capitalino y que con el tiempo fue ganando adeptos en todo el país hasta convertirse en una de las fuerzas políticas más representativas de cara al nuevo siglo venidero como lo demuestra el archivo de la historia.

La figura más representativa que tuvo en algún momento este novel partido, fue sin duda Alberto Andrade Carmona, exitoso alcalde de Miraflores y de Lima metropolitana que alcanzó una gran notoriedad política en la administración capitalina, tanto así, que represento para “el fujimorismo”, el escollo más grande de pasar para tentar la reelección del “Chino” y se vino un ataque sin precedentes para personaje alguno de la política peruana por parte de la prensa comprada, que siguió a pie puntillas, todo lo que sugirió y se le ocurrió al nefasto Montesinos y compañía. Andrade nunca pudo recuperarse de tamaña Infamia, que algún día esperamos que el Estado peruano reconozca tal atrocidad.

Ya en pleno siglo XXI, cuando los desafíos políticos nuevamente incurrían en un panorama, que exigían cambios que permitan reafirmar la confianza de un partido (que no era solo de limeñitos apitucados) como Somos Perú, surge la figura de un joven político de excelente trayectoria en su región y procaz defensor de los intereses de su pueblo, Eduardo Carhuaricra Meza, en ese momento parlamentario por Pasco, quien mostró toda su habilidad política al imponerse democráticamente en la Secretaría General a su contendor Natale Amprimo,  en justas electorales que tuvo como resultado el refrescar las figuras al interior del partido con la intensión de fortalecerlo a nivel nacional con una mirada más provincial de mayor llegada a todo los sectores, hasta aquí, la fotografía de las estadísticas arrojaba no solo un crecimiento  de simpatía sino de nuevos partidarios.

Sin embargo, en las elecciones del 2006, Somos Perú toma la decisión errónea de presentarse como Frente de Centro al lado de un alicaído partido como Acción Popular, que resurgió momentáneamente gracias a la figura de Valentín Paniagua (Presidente de Transición) y que solo sirvió para resucitar al Clan Belaunde. Este haraquiri político dejo Tísico al partido del Corazón.

Ya en esta atmosfera  bastante complicada, en Pasco, fue aprovechada por los que alguna vez recibieron favor político de Eduardo Carhuaricra dentro del partido; como dice el refrán “No hay peor ciego que el que no quiere ver” y creemos que ese fue el gran error de Carhuaricra, la desmedida confianza puesta en un grupo, que no solo lo traicionó, sino que despotrico de él y cambió las reglas de juego a favor de quienes siempre fueron enemigos del  partido y el pueblo.

Recordemos, la historia universal cuando nos refiere a las traiciones que se han dado por las ansias de poder, puro y duro, como lo relata el periodista y escritor español, Pedro Pablo G. May en su libro, Las Traiciones más Significativas de la Historia: “Cualquier época ha ofrecido oportunidades para las felonías, pero en la sociedad contemporánea, más que nunca, es fácil para el traidor cometer barbaridades y salir indemne”

Acogemos esas frases, por que justamente allí se encarna la situación actual de Somos Perú, un partido disminuido a punto de colapsar por la inanición de sus propios partidarios, porque al puro estilo del “Rey reina pero no Gobierna”, esta argolla enquistada en Somos Perú y ahora en el Municipio, no solo se preocupa de abastecerse, de apretujarse los bolsillos con los fondos del pueblo, sino que pretende perpetuarse en el poder ya no de la provincia sino de toda la Región.

Poniendo lo dicho líneas arriba como referencia, se veía cantada la renuncia de Eduardo Carhuaricra al partido que a él mismo le costó cohesionar para lograr una interesante presencia en la región, seguramente esta retirada traerá consigo un significativo alejamiento de quienes sienten simpatía y aprueban el trabajo de su gestión a favor de la región.

No nos equivocamos al decir en estas líneas finales, que es una perdida enorme o podríamos decir la estocada final al corazón de Somos, porque con cabeza fría y poniendo en la balanza de lo hecho y actuado hasta ahora, la figura de Eduardo se impone, lejos, muy lejos, de quien ahora ensaya en el sillón municipal un cargo que le ha quedado grande, muy grande.

Víctor Raúl Tello.

Coraxe75@hotmail.com