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Por Elena Paniagua. (Periodista).

El miercoles16, fue un día especialmente agitado para el Congreso de la República. La inevitable llegada del relator para Pueblos Indígenas de la ONU Sr. James Anaya, invitado por la Comisión Multipartidaria encargada de dar solución a la problemática de los pueblos indígenas, que preside la legisladora Gloria Ramos, de alguna manera se interpuso en los planes del gobierno, que pretendió tapar el sol con un dedo y presentar la derogatoria de los Decretos 1090 y 1064 como un acto de buena fe e intención de diálogo.

La llegada del visitante enviado por la Naciones Unidas, captó desde tempranas horas la atención de la prensa acreditada al Congreso.

El lunes y martes previamente, los medios de comunicación oficiales, tomaron las declaraciones del canciller José Antonio García Belaùnde, quien en todo momento anunciaba la visita del relator UNO como un gesto de amplitud del gobierno.

Sin embargo, el visitante participó en la sesión extraordinaria de la Comisión Multipartidaria donde oyó los resultados concretos emitidos por la misma, recomendaciones que de ser atendidas oportunamente por el Legislativo y Ejecutivo, hubieran evitado los lamentables hechos de sangre en Bagua.

Al finalizar la sesión de la Multipartidaria, Anaya fue llevado en vilo por los funcionarios de la Chancillería evitando así mayor contacto con la prensa que pugnaba por obtener unas declaraciones del representante de la ONU.

Como segunda visita protocolar,  en la Sala de Embajadores se habían dado cita los pesos pesados del APRA como  Mauricio Mulder, Jorge Del Castillo y el congresista amazónico José Vargas. En esta reunión, el oficialismo trató de mostrar la otra cara de la moneda y convencer al visitante internacional que el gobierno tenía una política inclusiva con las comunidades nativas.’Los decretos legislativos han tratado se sacar de la miseria a los pueblos amazónicos’ sostuvo Del Castillo.

Mulder se explayó en mostrar cifras negativas y desalentadoras de la falta de desarrollo de los pueblos nativos, lo que fue inmediatamente refutado por los congresistas Victor Mayorga y Jonny Lescano, quienes sustentaron la inconstitucionalidad de los decretos cuestionados.

Finalmente, el visitante aclaró que había arribado al Perú por invitación de las congresistas Ramos y Supa, pero que visitaría la zona de Bagua personalmente para emitir una cabal opinión. ‘Las palabras bonitas consignadas en las leyes y declaraciones se deben plasmar en la realidad’ les dijo a los parlamentarios que lo acompañaban.

De parte de las Naciones Unidas circuló una nota de prensa dando cuenta de que además de las visitas mencionadas, Anaya sostendría reunión con la Fiscal de la Nación, Dra. Gladis Echáis, con la Defensora del Pueblo, Dra. Beatriz Merino, con representantes de la sociedad civil y con altas autoridades del Ejecutivo a fin de hacer un balance de su visita.

Yehude y los Apus

Casi al borde del medio día, el titular del Parlamento, Javier Velásquez Quesquén, recibió de manos del presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon Munaro, la propuesta de ley del Poder Ejecutivo que propone derogar los Decretos Legislativos 1090 y 1064.

El acto simbólico se desarrolló en la sala ‘Grau’ del Palacio Legislativo y contó con la presencia de los vicepresidentes del Congreso, Álvaro Gutiérrez y Fabiola Morales, el legislador Luis Gonzales Posada; los ministros del Ambiente y Ecología y Comercio Exterior y Turismo, Antonio Brack y Mercedes Araóz respectivamente, y representantes de las comunidades amazónicas, denominados apus.  

Velásquez Quesquén anunció que la propuesta legislativa se sumará a las ya presentadas por las bancadas nacionalista, fujimorista y de Unidad Nacional, y que en el más breve plazo se pronunciará al respecto. Manifestó que todas las bancadas del Congreso están a favor de un clima de paz a fin de que los 28 millones de peruanos comiencen a transitar por el camino del desarrollo.

 Esta vez invitados especiales del gobierno, los nativos amazónicos, con sus llamativas indumentarias y rostros pintados fueron recibidos en la Sala Grau del Parlamento, previamente, seguridad del Congreso, les hizo depositar sus arcos y flechas a un costado de la puerta de ingreso del Palacio Legislativo.

El acto protocolar ha querido mostrar la derogatoria como un acto de buena fe e intención de dialogo por parte del Ejecutivo. Pero para la opinión pública general,  este retroceso constituiría una de las mayores derrotas políticas del APRA, así como un precedente importante para que se respete la opinión previa de los pueblos que tengan que ser afectados por las leyes emitidas en el Poder Ejecutivo y Legislativo.