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Econ. Eduardo Carhuaricra Meza

Ex Alcalde de Pasco

Desde los años de 1900 a 1974, la Cerro de Pasco Corporatión de capital norteamericano expolió largamente los minerales de alta ley de este suelo, hasta que llegó el Gobierno de Velasco que nacionalizó y constituyó el conglomerado minero metalúrgico de Centromín Perú que fracasó en sus intentos de surtir mayor valor agregado. En septiembre del 1999, hace 10 años, se privatizó esta Unidad Minera con un sólo postor, en medio de tantos hechos de corrupción del Gobierno de Fujimori, siendo su actual propietaria la Cía Minera Volcan que conglomera a Letts Colmenares, Picasso Salinas, Ignacio de Romaña y, recientemente, reforzada con créditos considerables procedentes principalmente de inglaterra.

A la par de este historial creció de manera desordenada la ciudad, sin condiciones de acumular los beneficios de esos ciclos de bonanza de la  producción minera. Al igual que ahora, el Estado siempre dejó abandonada a Cerro de Pasco al pie de los intereses del empresariado, y en más de 100 años, Estado y empresariado privado, juntos fueron incapaces de resolver de manera definitiva esta inestabilidad urbana agudizada con una mortífera contaminación ambiental. Esa falta de visión y de planificación, esa actitud injusta e insensible de los gobernantes y empresarios, hoy se ve fotografiada en esta enmarañada realidad de Cerro de Pasco.

Ciudad sin conexiones asfaltadas con sus hermanas ciudades de Yanahuanca y Oxapampa, sin agua potable, acorralada por desmontes mineralizados, con destrucciones y construcciones cotidianas, sin planificación y sin definir su destino asentamiento final. Hoy es una de las ciudades más contaminadas del mundo, en el medio del suelo urbano se expande el tajo abierto de explotación minera, todos los días remece la ciudad con dinamitazos de la Minera Volcan que intensifica su producción y su ganancia.

Peor aún, en muchos estudios está demostrada la existencia de personas con exceso de plomo en sangre, principalmente de niños y niñas, por ejemplo en un Informe de DIGESA de 1999, hace 10 años, textualmente se señala: “… se evaluaron 315 niños cuyo promedio de edad fue de 6.3 años y el promedio de plomo en sangre es de 14.9 ug/dL, siendo el límite permisible establecido por la Organización Mundial de Salud para niños de 10 ug/dL.”

En este contexto, hace un año, en septiembre del 2008, se firmó el Convenio entre la Municipalidad de Pasco y la Cía Minera Volcan, con la única finalidad de atender el pedido de ampliar el tajo abierto aún destruyendo la parte céntrica o el corazón de la ciudad; pero se dejó de lado el futuro urbano y la urgente necesidad de resolver los focos contaminantes que agobian la vida misma de los ciudadanos.

Una vez más y en menos de diez años, la producción minera obliga a esta ciudad a la mutación de sus partes, sin compromisos del Gobierno Central que optó por el camino fácil de exonerarse del pago de su deuda ambiental de 24 millones de dólares indicados en el Contrato de Compra y Venta de la Unidad Minera Paragsha, firmada hace 10 años, en septiembre de 1999.

Es más, el referido convenio entre la Municipalidad de Pasco y Cía Volcan contiene gruesas debilidades de forma y de fondo, demostrándose como siempre el atropello, la prepotencia y artimaña de la empresa minera; pero también la pasividad, inexperiencia e impericia de la autoridad municipal. En su redacción no está el cronograma de reconstrucción de bienes de uso público, solo precisa que a la firma del convenio se otorgó licencia automática de cambio de uso de suelo.

“Para muestra basta un boton” de este convenio, hasta ahora NO se ha reconstruido el Terminal Terrestre Interprovincial “Dignidad”, que con mucho esfuerzo –principalmente de las madres de familia del pequeño comercio- se logró recuperar y tomar pocesión como Municipalidad Provincial de Pasco en el año de 1998. Desde entonces, las gestiones anteriores efectuaron inversiones municipales que deben ser compensadas en igual o mejores condiciones para el trabajo de los comerciantes y transportistas que, lamentablemente, ahora están aislados en un terreno dificil para el trabajo y de mayor inestabilidad y contaminación ambiental.

Señores autoridades, la población de Cerro de Pasco merece, pese a la firma apresurada del Convenio, el derecho a una vida digna y ambientalmente sana otorgada por los entes del  Gobierno Central que son como “ciegos” facilitadores de la  gran inversión. También por el Congreso de la República que, además de garantizar financiamiento para implementar de la Ley No. 29293, debe declarar en emergencia esta gravísima situación urbana ambiental y comprometer fondos de contingencia del Presupuesto del 2010, actualmente en plena discusión parlamentaria.

Pero, sobre todo, como ente causante de la actual destrucción e inestabilidad del suelo urbano –en estos 10 años de producción en Pasco- , corresponde a la Cía Minera Volcan asumir sus débitos y pasivos adquiridos como unico postor; al que deben sumarse los altos fondos del Canon y la Regalía que la Municipalidad de Pasco y el Gobierno Regional de Pasco han recepcionado en los recientes años 2007 y 2008.

Con tal fin se debe aperturar un nuevo proceso de concertación y compromisos para resolver la gran problemática ambiental y definir el  lugar del reasentamiento gradual de Cerro de Pasco, distinto al actual casco urbano, siempre en el marco de la Ley No. 29293; en donde se debe invertir para el saneamiento y el equipamiento que ofrezca una nueva opción a la población constantemente afectada de la ciudad de Cerro de Pasco. Así mismo, corresponde la inmediata instalación de un Comité Multisectorial de Vigilancia en el que participen instituciones garantes para la transparencia y el debido cumplimiento de los compromisos que, la Minera Volcan y otras instituciones, tienen en el referido Convenio.