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Replicamos, el artículo del periodista Augusto Álvarez Rodrich del diario La República, publicado el día 5 de julio del 2012, concerniente a la difícil situación que viene enfrentando la población de Cajamarca

La absurda detención de Marco Arana en Cajamarca.

El rumbo hacia la tragedia avanza con rapidez en Cajamarca por la irresponsabilidad arrogante de los principales actores vinculados a Conga: el gobierno central, las autoridades regionales y la empresa.

La última y escandalosa expresión de este fenómeno es la detención absurda de Marco Arana. Podrá haber sustento jurídico por el estado de emergencia, pero políticamente es un craso error del gobierno del presidente Ollanta Humala.

Palacio puede haber decidido la detención usando las encuestas recientes que expresan el desprestigio de los líderes de la protesta cajamarquina, pero eso es una miopía propia de un gobierno que se ha vuelto adicto a los sondeos de opinión de la quincena para tomar decisiones que influyen en todo el lustro.

Primero, por lo bochornoso de la captura registrada en un video, cuando estaba sentado en la banca de la plaza de armas de Cajamarca con un cartel en la espalda que decía ‘vida sí, oro no’. Las imágenes transmiten una tremenda prepotencia.

Segundo, porque lo ocurrido le da al presidente Humala una imagen de guachimán de la Confiep o la SNMPE, algo que le hace daño, salvo que ya haya optado por la filosofía del perro del hortelano de Alan García, lo cual también sería muy negativo, para él y para el país.

Tercero, porque agrega más combustible a una situación explosiva. Salvo que el gobierno haya decidido que Conga va con bala y fuego, esta decisión no ayuda a la construcción de una solución pacífica. Cuarto, porque solo servirá para catapultar la campaña electoral de Arana y Gregorio Santos, algo que es muy inconveniente para el país.

Sería injusto, sin embargo, atribuir toda la responsabilidad del desastre y la tragedia en marcha en Cajamarca al gobierno central, pues las autoridades regionales se han convertido, por su intransigencia arrogante, en motores de un final que puede ser aún más sangriento.

Yanacocha, por su parte, ha tenido expresiones de sus voceros que, por su tono arrogante y desafiante con las posiciones expresadas hasta por el presidente Humala, no contribuyen a la construcción de un clima de confianza en Cajamarca.

¿Conga va? Como va ahora, difícil, pues no es viable la puesta en marcha de un proyecto de inversión que requiera construirse con tropa al lado (¿o esos eran los diez mil puestos que hablaba el presidente?).

Esta columna viene sosteniendo, desde hace tiempo, que la solución a la crisis de Cajamarca demanda un camino dialogado y negociado, lo cual requiere un cambio de actitud del gobierno central, de las autoridades regionales y de la empresa, nada de lo cual está ocurriendo.

Estos van en la dirección contraria, lo que hace crecer el riesgo de colisión y tragedia en Cajamarca.