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Iglesia está preocupada por las familias de Morococha antigua que han sufrido el corte de energía eléctrica y no tienen acceso a una vivienda en la nueva ciudad.

Servindi, 2 de marzo, 2014.- Pedro Ricardo Barreto Jimeno, arzobispo metropolitano de Huancayo, invocó al Presidente de la República y a las autoridades correspondientes garantizar un albergue temporal humano y pronto acceso a una vivienda digna para las familias no reasentadas de Morococha antigua.

En bien de la paz social, manifestó que se requiere una nueva prórroga del decreto de emergencia y la reposición inmediata del servicio de energía eléctrica hasta que se aseguren las condiciones de una vivienda adecuada.

Señaló que la propuesta actual de los albergues temporales en Morococha Nueva, a 4,240 m.s.n.m., no reúne las condiciones mínimas de respeto a la dignidad de las personas y de las familias.

Las pequeñas carpas instaladas en locales cerrados son sólo para pernoctar y están ubicadas a 40 centímetros una de otra.

Agrega que el conjunto de las acciones solicitadas asegurará una solución pacífica al grave conflicto social existente y se evitará el enfrentamiento entre el Estado y la población.

Como se recuerda la población de Morococha será totalmente reasentada a fin de dar paso el proyecto minero Toromocho, a cargo de la empresa china Chinalco.

El pronunciamiento de la autoridad eclesiástica se dirige al Presidente de la República, a los congresistas por la región Junín, al Presidente del Consejo de Ministros, a los ministros de Energía y Minas, del Ambiente, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, al Presidente del Gobierno Regional y a la opinión pública.

Como un gesto que brota del Evangelio de la Vida y de la Paz, el Arzobispo manifestó la decisión de la Iglesia de mantener la sagrada imagen del Señor de los Milagros en Morococha antigua hasta que finalice el proceso de reasentamiento de todas las familias.

En febrero venció el plazo para el reasentamiento de la ciudad antigua en Carhuacoto y así como se ha cortado la energía eléctrica en cualquier momento puede producirse el desalojo con graves consecuencias que la Iglesia desea evitar con su pronunciamiento.

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A continuación el texto completo del comunicado:

Pronunciamiento
Morococha: Nuestra preocupación

Como Arzobispo Metropolitano de Huancayo, me dirijo al Señor Presidente de la República, a los Congresistas representantes de la Región Junín, a la Presidencia del Consejo de Ministros, y muy especialmente a los Ministros de Energía y Minas, del Ambiente, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, al Presidente del Gobierno Regional y a la opinión pública para manifestar lo siguiente:

1. El proceso de diálogo para el reasentamiento Poblacional de Morococha se inició en agosto del 2009 con la participación del Gobierno Regional de Junín y del Arzobispado de Huancayo, como instituciones facilitadoras de dicho diálogo entre los representantes de la población y la Empresa Minera Chinalco. Actualmente se está en una etapa decisiva.

2. La Iglesia está preocupada por las familias de Morococha antigua que han sufrido el corte de energía eléctrica y no tienen acceso a una vivienda en la nueva ciudad. Más allá de lo establecido por el Decreto de Emergencia, se debe asegurar un reasentamiento digno para estas familias.

3. La propuesta actual de los albergues temporales en Morococha Nueva (4,240 m.s.n.m.), no reúne las condiciones mínimas de respeto a la dignidad de las personas y de las familias. Las pequeñas carpas instaladas en locales cerrados son sólo para pernoctar y están ubicadas a 40 centímetros una de otra. Estas condiciones de hacinamiento, son un atentado contra la integridad física, psicológica y social de la población de Morococha.

4. Ante esta situación, invocamos al señor Presidente de la República y a las autoridades correspondientes, que garanticen un albergue temporal humano y un pronto acceso a una vivienda digna de las familias aún no reasentadas de Morococha.

5. Así mismo, en bien de la paz social, se requiere una nueva prórroga del Decreto de Emergencia y la reposición inmediata del servicio de la energía eléctrica hasta que se den las condiciones de una vivienda adecuada porque “el fin supremo de la sociedad y del Estado es el respeto de la persona y su dignidad”, tal como lo habíamos mencionado en el comunicado del 11 de diciembre del 2013.

6. El conjunto de estas acciones asegurará una solución pacífica al grave conflicto social existente y se evitará el enfrentamiento entre el Estado y la población. Todos los actores sociales debemos estar unidos para buscar la paz y el bienestar de las familias.

7. Como un gesto que brota del Evangelio de la Vida y de la Paz, la Iglesia reitera su decisión de mantener la Sagrada imagen del Señor de los Milagros en Morococha antigua, hasta la finalización del proceso de reasentamiento de todas las familias.

28 de febrero del 2014.

Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, S.J.
Arzobispo Metropolitano